
Notar movimiento en un diente sobre implante puede generar bastante preocupación. La primera reacción suele ser pensar que el implante está fallando o que el hueso ha dejado de sujetarlo. Sin embargo, cuando un paciente dice que “se me mueve el implante”, pueden estar ocurriendo situaciones muy diferentes.
En una rehabilitación sobre implantes intervienen varias partes. Una cosa es el implante colocado en el hueso y otra la restauración que vemos en la boca. Entre ambas puede existir además un tornillo u otros componentes protésicos. Por eso, si un implante dental se mueve, el primer paso es identificar exactamente qué parte presenta movilidad. Puede haberse aflojado la corona o algún componente mientras el implante continúa perfectamente estable, pero también existen situaciones en las que el movimiento procede realmente del implante y requieren una valoración diferente.
¿Un implante dental debería moverse?
Una vez completado correctamente el proceso de integración, el implante debe permanecer estable dentro del hueso. A diferencia de un diente natural, no está unido mediante un ligamento periodontal que permita una pequeña movilidad fisiológica.
Por eso, una movilidad real del cuerpo del implante no se considera normal.
Sin embargo, el paciente no puede distinguir fácilmente qué componente está moviéndose. Puede notar que “el diente baila” y asumir que todo el implante se está moviendo cuando en realidad el problema se encuentra en la parte protésica.
Esta diferencia es fundamental porque el diagnóstico y el tratamiento cambian completamente.
No es lo mismo que se mueva la corona que el implante
La corona es la parte visible que sustituye al diente. Dependiendo del tipo de rehabilitación, puede estar conectada al implante mediante diferentes componentes.
Si un tornillo se afloja, la corona puede presentar una pequeña movilidad aunque el implante continúe firmemente integrado en el hueso.
Para el paciente la sensación puede ser prácticamente idéntica a la de tener un diente flojo. Por eso no deberíamos concluir que el implante está perdido simplemente porque la parte visible presenta movimiento.
¿Por qué puede aflojarse un tornillo?
Los componentes de una rehabilitación sobre implantes están sometidos diariamente a las fuerzas de la masticación. En determinadas situaciones, esas cargas pueden favorecer el aflojamiento de un tornillo.
La forma de la mordida, el tipo de prótesis, la posición del implante, el diseño de la restauración y las fuerzas que ejerce el paciente pueden influir.
El bruxismo también puede aumentar considerablemente las cargas sobre las restauraciones.
Cuando existe un aflojamiento, conviene identificar por qué ha ocurrido y no limitarse únicamente a volver a apretar el componente sin estudiar la causa.
¿Qué ocurre si sigo comiendo con la corona moviéndose?
No es recomendable. Una pequeña movilidad puede parecer tolerable al principio, especialmente si no existe dolor, pero continuar sometiendo los componentes a fuerzas puede favorecer un mayor deterioro.
Un tornillo que trabaja repetidamente mientras está parcialmente aflojado puede sufrir daños y también pueden verse afectados otros elementos de la restauración.
Por eso, si notas movimiento en una corona sobre implante, es mejor evitar masticar alimentos especialmente duros con esa zona y solicitar una revisión.
A veces no se mueve, pero hace un pequeño clic
Otra situación frecuente es notar una sensación extraña al masticar: un pequeño clic, un cambio de presión o la impresión de que la corona se desplaza mínimamente.
Aunque no puedas apreciar movimiento al tocarla, estos cambios también merecen una valoración.
Puede existir una alteración en alguno de los componentes protésicos o en la forma en la que la restauración está recibiendo las fuerzas.
Esperar hasta que el movimiento sea claramente visible puede hacer que un problema inicialmente sencillo termine siendo más complicado.
¿Y si realmente se mueve el propio implante?
La situación cambia cuando la movilidad procede del cuerpo del implante dentro del hueso. Un implante correctamente osteointegrado no debería moverse.
Si existe movilidad real, hay que valorar qué ha ocurrido con su integración y con el soporte que lo rodea.
Esto puede suceder en diferentes momentos. Una cosa es que el implante no consiga integrarse adecuadamente durante las primeras fases del tratamiento y otra que una pieza que llevaba años funcionando presente posteriormente una pérdida de estabilidad.
Son situaciones distintas y deben estudiarse por separado.
¿Qué significa que un implante no se haya integrado?
Después de colocar un implante comienza un proceso biológico mediante el cual el hueso establece una unión estable con su superficie. Es lo que conocemos como osteointegración.
Durante este periodo es importante controlar las condiciones que permiten que el proceso evolucione correctamente.
En un porcentaje de casos la integración puede no producirse como se esperaba. Si el implante presenta movilidad durante esta fase, será necesario valorar su pronóstico y decidir cómo actuar.
Que un implante no se integre no significa necesariamente que el paciente nunca pueda volver a recibir otro. Primero hay que estudiar qué ha ocurrido y las condiciones de la zona.
¿Puede empezar a moverse años después?
Un implante que ha funcionado correctamente durante años también necesita mantenimiento y seguimiento.
Los tejidos que lo rodean pueden desarrollar procesos inflamatorios. Cuando estos afectan progresivamente al soporte óseo alrededor del implante, la situación puede comprometer su estabilidad si alcanza fases avanzadas.
Por eso las revisiones no dejan de ser importantes una vez colocada la corona definitiva. Los implantes no tienen caries, pero los tejidos que los rodean sí pueden enfermar.
¿Qué es la periimplantitis?
La periimplantitis es un proceso inflamatorio que afecta a los tejidos alrededor de un implante y se acompaña de pérdida progresiva del hueso de soporte.
Puede aparecer sangrado, supuración o cambios alrededor de la encía, aunque no siempre provoca dolor intenso.
Si la pérdida de soporte avanza considerablemente, el pronóstico del implante puede verse comprometido.
Detectar los cambios antes de que exista movilidad es precisamente uno de los motivos por los que el mantenimiento periódico resulta tan importante.
El sangrado alrededor de un implante no debería ignorarse
Algunas personas asumen que un pequeño sangrado al cepillarse alrededor de un implante es normal. No debería normalizarse cuando ocurre repetidamente.
El sangrado puede indicar inflamación de los tejidos periimplantarios y merece una valoración, especialmente si se acompaña de hinchazón, mal sabor o supuración.
Atender la inflamación en fases tempranas es muy diferente a esperar hasta que exista una pérdida importante de soporte.
¿Puede existir periimplantitis sin dolor?
Sí. Este es uno de los motivos por los que los controles son importantes. Un proceso inflamatorio alrededor de un implante puede avanzar sin producir el tipo de dolor que el paciente asociaría con un problema dental.
El implante puede seguir permitiendo masticar con normalidad mientras se producen cambios alrededor.
Esperar a que duela o se mueva para comprobar su estado puede significar detectar el problema mucho más tarde.
El bruxismo también merece atención
Apretar o rechinar los dientes puede generar fuerzas elevadas sobre dientes naturales, implantes y restauraciones.
Los implantes se comportan de forma diferente a los dientes naturales porque no cuentan con el mismo sistema de amortiguación periodontal. Por eso la distribución de las fuerzas tiene especial importancia.
En pacientes con bruxismo puede ser necesario valorar tanto la restauración como el conjunto de la mordida y establecer las medidas que correspondan para proteger el tratamiento.
¿Puede romperse un componente?
Sí. Las rehabilitaciones sobre implantes están formadas por componentes mecánicos sometidos a miles de ciclos de carga. Aunque están diseñados para soportarlos, pueden producirse desgastes o fracturas.
Puede romperse un tornillo, deteriorarse una parte de la restauración o aparecer una fractura del material protésico.
La solución dependerá de qué componente esté afectado y de si puede repararse o sustituirse sin intervenir sobre el implante.
¿Qué pasa si se mueve una prótesis completa sobre varios implantes?
Cuando varios implantes sostienen una prótesis, la sensación de movimiento puede tener diferentes orígenes. Puede existir un problema en alguno de los componentes, en la prótesis o en la conexión con uno de los implantes.
No es recomendable continuar utilizándola durante semanas esperando que se estabilice sola.
La movilidad genera fuerzas diferentes a las previstas y puede afectar a otros componentes que inicialmente estaban en buen estado.
¿Puedo apretar yo mismo el implante?
No. Nunca deberías intentar apretar una corona o componente utilizando herramientas domésticas.
Para trabajar sobre una rehabilitación implantológica es necesario conocer el sistema utilizado y aplicar los procedimientos adecuados. Manipularla sin control puede dañar tornillos, conexiones o la propia restauración.
Tampoco es recomendable utilizar adhesivos para intentar inmovilizar una corona que se mueve.
¿Qué ocurre si la corona se cae?
Si se desprende una corona o algún componente, guárdalo y contacta con la clínica. Evita intentar pegarlo por tu cuenta.
Dependiendo de la causa, puede ser posible reutilizar determinados componentes o puede ser necesario sustituirlos.
También es importante comprobar el estado del implante y de la conexión antes de volver a colocar la restauración.
¿Cómo se sabe qué parte se está moviendo?
Durante la exploración se comprueba la estabilidad de la restauración y del implante, además de valorar los tejidos que lo rodean.
También se estudia la mordida y la existencia de signos de sobrecarga.
Cuando está indicado, las pruebas radiográficas permiten valorar el nivel óseo alrededor del implante y compararlo con controles anteriores.
El objetivo es diferenciar rápidamente un problema protésico de una alteración biológica del soporte.
¿Se puede salvar un implante que presenta problemas?
Dependerá completamente del problema y del momento en el que se detecte. Un tornillo aflojado con un implante estable plantea un escenario muy diferente al de un implante que ha perdido una cantidad importante de soporte y presenta movilidad real.
Los procesos inflamatorios periimplantarios también tienen pronósticos diferentes dependiendo de su extensión.
Por eso detectar un problema pronto suele proporcionar más opciones que esperar hasta que la movilidad sea importante.
¿Y si finalmente hay que retirar el implante?
En determinadas situaciones, cuando el implante ha perdido estabilidad o su pronóstico es desfavorable, puede ser necesario retirarlo.
Después habrá que valorar el estado del hueso y los tejidos y estudiar qué alternativas existen para rehabilitar nuevamente la zona.
Dependiendo del caso puede ser necesario esperar, realizar procedimientos regenerativos o plantear una nueva planificación implantológica.
La pérdida de un implante no significa automáticamente que no pueda existir una solución posterior.
El mantenimiento empieza después de terminar el tratamiento
Uno de los errores más frecuentes es pensar que, una vez colocada la corona definitiva, el implante ya no necesita atención.
Una rehabilitación implantológica necesita higiene y revisiones igual que el resto de la boca. El objetivo es controlar los tejidos periimplantarios, la prótesis, los tornillos, la mordida y el estado general del tratamiento.
Además, los intervalos de mantenimiento pueden variar según el riesgo y las características de cada paciente.
¿Cuándo deberías pedir una revisión?
Si notas movimiento, un clic al masticar o una sensación nueva en una corona sobre implante, conviene revisarla aunque no exista dolor.
También merece atención el sangrado repetido, inflamación, supuración, mal sabor o cambios en la encía alrededor del implante.
Si la movilidad aumenta o la prótesis dificulta comer con normalidad, no conviene continuar utilizando la zona como si nada estuviera ocurriendo.
En Clínica Dental Art&Dent, en Valencia, valoramos tanto la parte protésica como el implante y los tejidos que lo rodean para determinar exactamente de dónde procede la movilidad antes de decidir cómo solucionarla.
Porque cuando un paciente dice “se me mueve el implante”, todavía falta responder a la pregunta más importante: ¿se está moviendo realmente el implante o alguno de los componentes que forman el diente que vemos y utilizamos para masticar?.


